El mejor amigo

El escrito que os presento a continuación lo presente al concurso de microrrelatos del colegio de abogados, las reglas muy simples: no pasarse de 150 palabras, tema relacionado con la abogacía e incluir las palabras flotador, cachorro, teléfono, providencia y expediente.

Cuando vi vomitar al cachorro los trozos del expediente, mi mundo se desplomó como un castillo de naipes. Eran dos años de exclusividad absoluta al caso que iba a ser el flotador de mi hundida carrera. No sabía que hacer, estaba completamente desesperado, lo primero que se me ocurrió, a parte de asesinar al chucho, fue llamar a mi jefe para que aplazara la reunión, pero lo único que conseguí del otro lado del teléfono fue un “no te tomes la molestia de venir hoy, ni nunca”. Cualquiera en mi lugar se sentiría desdichado, pero yo no, porque le estaré eternamente agradecido a mi perro y a la Divina Providencia que ese día ya no tuviera que ir a trabajar al bufete, situado en el World Trade Center. Sí, fue el 11 de septiembre del 2001.

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