Archivo del Autor de el orador sobre el páramo

Otro Fragmento

La segunda vez que lo hallaron sin vida, Eladio transpiraba los mismos olores a podredumbre que años después habrían de despertar a las gallinas en la última noche de inundaciones. Aunque acudieron cubiertos por un pañuelo tal y como les habían prevenido, cuando abrieron la puerta del calabozo tuvieron que retirarse unos pasos para no respirar la inmundicia que levitaba en la estancia, y a pesar de que el aire estancado se removió por la propia corriente del corredor, todos evitaron entrar hasta las oscuridades que envolvían el cadáver. Mientras regresaban de las entrañas de las mazmorras muchos se preguntaron cómo había podido morir un hombre que recibió tres balazos en los intestinos durante la guerra y que luego fue fusilado a gusto en los espigones del último puerto por un pelotón de soldados sin que consiguieran apenas herirlo. La noticia de la segunda muerte se hizo oficial tan solo dos días después de que Apolonia reconociera al finado en las dependencias del cuartel, antes incluso de que comprobaran el supuesto fallecimiento con el rigor científico del forense que arribó semanas más tarde en el ferrocarril. A pesar de que algunos anunciaron su resurrección para el domingo siguiente a la defunción, la mayoría descubrió luego en los funerales que la mortaja preparada por la anciana Celedonia todavía emanaba el tufo inequívoco de la muerte. Aunque para entonces ya nadie confiaba en que el cuerpo de Eladio sufriera una alteración milagrosa que lo hiciera levantarse de su propia podredumbre, el cadáver quedó descubierto en la tumba del cementerio durante tres días por precaución y aún cuando se procedió a cubrirlo con las arenas excavadas algunos asistieron para comprobar que seguía tan muerto como siempre. Años después, en los anuarios patronales, publicaron que en aquella ocasión Eladio murió de tuberculosis, tal y como venía reflejado en el certificado de defunción que expidió el forense, sin embargo ni los más enfermos del asilo habían olvidado que fue Celedonia quién desmintió las versiones escritas. Entonces, la dueña de la funeraria mantenía la apariencia espectral de una niña momificada en vida de más de noventa años, aunque sus orígenes se remontaban a trescientos años atrás. Muchos de los residentes del asilo que todavía conservaban la memoria intacta recordaban que las arrugas en el rostro desolado de Celedonia eran las mismas y que la mirada seguía sometida al olvido gravitatorio de los años, igual que siempre, igual que cuando eran niños y la contemplaban por primera vez en las mañanas de sol radiante buscando la reverberación de la luz en las calles del mercado y la escuchaban entonar con una voz cacofónica las mismas canciones extrañas de una época que ni siquiera se conocía por los escritos. En las noches pavorosas de verano, cuando sentía resurgir las pocas fuerzas que le quedaban, Celedonia solía sentarse en la poltrona junto al postigo de la casa mientras compadecía ante las horas y contaba a quien quisiera oír las penurias de vivir durante tantos siglos postrada a las inclemencias de unos años que no eran los suyos. En otro tiempo, la mayoría habría pensado que hablaba cosas de loca, pero por entonces sabían de sobra que a Celedonia se la podía considerar la matriarca de todos. Sola, había tenido que soportar el dolor de enterrar a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos, y sufrir la desgracia de reconocerse inmortal a lo largo de una estirpe de más de trescientos años que se desvaneció en la dispersión inevitable de las generaciones y que acabó por olvidarla en la perpetuidad más anónima. Al contrario de lo que muchos supusieron, Celedonia no se dedicó a amortajar a los muertos por vocación sino por soledad. Pocos la entendieron cuando confesó que amortajar significó la única forma de poder ver a toda su descendencia, y aunque siempre detestó asistir a la pena de los suyos, incluso en los peores años en los que por las noches creía oír las oraciones de su propio funeral, fue un alivio inesperado poder disfrutar de unas horas en la funeraria para despedirse de cada uno en la más absoluta intimidad. A menudo, cuando todavía guardaba el sentimiento matriarcal de juventud, la sorprendían llorando por los rincones más olvidados con un llanto de deshielo que aterraba, hasta los últimos años en que descubrió que de tanto llorar se había quedado recluida en las oscuridades feudales de una ceguera que ya nunca habría de dejarla percibir la luz.

Definiciones

AGLOMERACIÓN

aglomeracion

AGOBIO

agobio

AHORRO

ahorro

BUEN GUSTO

buengusto

CABREO

cabreo

CACHAZA

cachaza

CAMUFLAJE

camuflaje

CHORIZA

choriza

DESARROLLO SOSTENIBLE

desarollosostenible

DESCONFIANZA

desconfianzapng

ECOLOGISTA

ecologistac

ELEGANCIA

elegancia

ESTRECHEZ

estrechez

GLAMOUR

glamourr

MUJERES DESESPERADAS

mujeresdesesperadas

ORGANIZACIÓN

organizacion

PIFIA

pifia

PRIVILEGIO

privilegio

SEGURIDAD

seguridadc

SEXY

sexiy

SINCERIDAD 1

sinceridad

SINCERIDAD 2

sinceridad2

TENER HUEVOS

tenerhuevos

TENER UNA URGENCIA

tenerunaurgencia


UUID: Una Buena Solución Para Evitar Problemas de Montaje

A veces, incluir un nuevo disco duro en nuestro servidor puede ser cuanto menos una odisea. Me refiero al hecho de que en alguna ocasión el sistema renombra los /dev/sdxx de nuevo, con un orden distinto al que había antes. Esto, como es lógico supone un problema de montaje. La solución es bastante sencilla. Basta con reconfigurar el archivo fstab, cambiando los /dev/sdxx de cada disco duro por su UUID.

Para averiguar el UUID de cada disco duro:

# blkid

Arrojará algo como esto:

/dev/sda1: UUID=”7ae64ce1-cd96-459d-ab78-5ad34b475660″ TYPE=”ext3″
/dev/sda5: TYPE=”swap”
/dev/sda6: UUID=”cf8ce289-0418-456a-952b-707750728f25″ TYPE=”ext3″

Como vemos la partición swap no ha sido mostrada. Para que se nos muestre la partición swap:

# swapoff -a

# mkswap /dev/sda5

Configurando espacio de intercambio versión 1, tamaño = 3043315 kB
no label, UUID=50ebe50e-a41f-42db-bb7b-4ee5d4ef021e

# swapon -a

(donde /dev/sda5 es la partición swap en el ejemplo)

Ahora cada vez que usemos el comando blkid nos mostrará también el UUID de la partición swap.

# blkid

/dev/sda1: UUID=”7ae64ce1-cd96-459d-ab78-5ad34b475660″ TYPE=”ext3″
/dev/sda5: TYPE=”swap” UUID=”50ebe50e-a41f-42db-bb7b-4ee5d4ef021e”
/dev/sda6: UUID=”cf8ce289-0418-456a-952b-707750728f25″ TYPE=”ext3″

Luego debemos modificar el alchivo fstab sustituyendo el nombre de las particiones /dev/sdxx por el del UUID de forma que queda algo como lo siguiente:

# nano /etc/fstab

# /etc/fstab: static file system information.
#
# <file system> <mount point>   <type>  <options>       <dump>  <pass>
proc            /proc           proc    defaults        0       0
UUID=7ae64ce1-cd96-459d-ab78-5ad34b475660 /               ext3    errors=remount-ro 0       1
UUID=cf8ce289-0418-456a-952b-707750728f25 /home           ext3    defaults        0       2
UUID=50ebe50e-a41f-42db-bb7b-4ee5d4ef021e none            swap    sw              0       0
/dev/scd0       /media/cdrom0   udf,iso9660 user,noauto     0       0
/dev/fd0        /media/floppy0  auto    rw,user,noauto  0       0

Ahora ya no importa si conectamos un nuevo disco duro al servidor.

Cambio de Placa Base en el Servidor

Hace poco tuve un problema con el servidor: kernel panic. Después de googlear un poco, averigué que todo apuntaba a un fallo de memoria. La odisea para intentar depurar el error fue muy engorrosa, y aunque me olía que uno de los módulos podía estar dañado, no acabé de confiar y decidí cambiar la placa base (Asus P5QC por una Aus P5K-E). En realidad era del otro pc que tengo en casa. Mantuve el procesador (un poco más veloz que el del servidor aunque también Core 2 Duo) y mantuve la memoria instalada (2G+2G). ¿Como lo hice? pues “a las bravas” que dirían por México: cambié todo diréctamente y arranqué el servidor. Inició perfecto sin fallo aparente, aunque un diagnóstico posterior sacó a relucir un error en la conexión a internet (fallo de la tarjeta de red). De hecho fue lo único que no reconoció, lo demás (puertos usb, pci, controlador sata, etc) lo reconoció sin problemas. Sin embargo un análisis posterior arrojó la conclusión de que en realidad sí reconoció la tarjeta de red, pero la renombró como eth2 en lugar de eth0.

Basandome en las indicaciones de diegoacosta busqué en el directorio /etc/udev/rules.d/ el fichero correspondiente a la configuración de red de mi servidor (/etc/udev/rules.d/70-persistent-net.rules) que contenía la siguiente información:

# PCI device 0×1969:0×1026 (ATL1E)
SUBSYSTEM==”net”, ACTION==”add”, DRIVERS==”?*”, ATTR{address}==”00:22:………”, ATTR{type}==”1″, KERNEL==”eth*”, NAME=”eth0″

# Firewire device  (nodemgr)
SUBSYSTEM==”net”, ACTION==”add”, DRIVERS==”?*”, ATTR{address}==”00:1e:
………“, ATTR{type}==”24″, KERNEL==”eth*”, NAME=”eth1″

# PCI device 0×11ab:0×4364 (sky2)
SUBSYSTEM==”net”, ACTION==”add”, DRIVERS==”?*”, ATTR{address}==”00:1d:
………“, ATTR{dev_id}==”0×0″, ATTR{type}==”1″, KERNEL==”eth*”, NAME=”eth2″

# USB device 0×0bda:0×8187 (rtl8187)
SUBSYSTEM==”net”, ACTION==”add”, DRIVERS==”?*”, ATTR{address}==”00:15:
………“, ATTR{dev_id}==”0×0″, ATTR{type}==”1″, KERNEL==”wlan*”, NAME=”wlan0″

En este caso, la interfaz nueva es la que tiene la mac 00:1d:………, es suficiente con borrar la línea correspondiente a la mac antigua y cambiar eth2 por eth0:

# PCI device 0×11ab:0×4364 (sky2)
SUBSYSTEM==”net”, ACTION==”add”, DRIVERS==”?*”, ATTR{address}==”00:1d:
………“, ATTR{dev_id}==”0×0″, ATTR{type}==”1″, KERNEL==”eth*”, NAME=”eth0″

# USB device 0×0bda:0×8187 (rtl8187)
SUBSYSTEM==”net”, ACTION==”add”, DRIVERS==”?*”, ATTR{address}==”00:15:
………
“, ATTR{dev_id}==”0×0″, ATTR{type}==”1″, KERNEL==”wlan*”, NAME=”wlan0″

Luego de hacer el cambio, simplemente se reinicia el ordenador y listo.

Los Mejores Discos de la Historia: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

THE BEATLES -SGT. PEPPER’S LONELY HEARTS CLUB BAND- (1 de Junio de 1967)

sgt-pepper

La Banda del Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta es para muchos el mejor disco de la historia y no hay duda de que lo es. Más de cuarenta años depués todavía se siente la descomunal fuerza de la guitarra inicial abriéndose paso por entre un mar de murmullos impacientes: casi una representación simbólica de lo que significó. El aroma circense se hace más intenso con el devenir de las canciones en un regreso a la niñez que se manifiesta detrás de cada sonido. Arpas precipitándose como cortinas, oboes caminando sobre la elegancia  y cítaras rugiéndo ecos de una cultura desconocida se entremezclan con los sentidos hasta conseguir la ingravidez majestuosa de la perfección.

Aún hoy produce un vértigo cacofónico pensar la enormidad que habría sido este disco de tener en su repertorio el oro puro de Strawberry Fields Forever y Penny Lane, canciones que fueron lanzadas como sencillo antes de su publicación por decisión de George Martin, en el mayor error de su carrera profesional (tal y como el mismo reconoció). Ese regusto amargo no impide sin embargo apreciar las genialidades de un album que incluso en la portada se hace inalcanzable. Un sinfín de objetos y conjeturas sin atado dan color a una escena casi familiar donde numerosos personajes históricos acompañan a la banda del Sargento Pimienta.

Mención especial merece la que a juicio de muchos es la obra maestra del disco: A Day In The Life. Surgiendo de entre las telarañas de un convulsivo reprise de la canción que da inicio al album, se escucha un rasguido de guitarra proponiendo calma en la tormenta. Luego la voz espectral de Lennon invade el filamento nervioso hasta ponerte la piel de gallina en una interpretación impecable. La famosa cascada invertida de sonido da paso a una parte bucólica de McCartney tan intrigante que cuando sobreviene otra vez el coro imperecedero de Lennon sientes que algo se quedó en el tintero: otra ración de noticias, una nueva cascada y el telón estomacal de un piano solitario.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es la mayor aproxiación del talento a la excelencia. Sus registros son casi inigualables. Confeccionado bajo el halo de una época irrepetible para la humanidad emerge en nuestros días como el recuerdo más vanguardista para devolvernos a la grandeza de entonces.

Cámara Oculta: Francotirador vs Japonés

Cámara Oculta: Una de Letrinas

Una Historia Increíble

Un momento…. ¿a quién me recuerda esto?

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¿Nadie se ha preguntado nunca qué es lo que mueve el puntero del ratón de nuestros PC’s? ¿Qué misteriosa ciencia permite tal proeza? ¿No tuvieron nunca curiosidad? Pues bien, ahora podreis descubrirlo con solo un click:

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El anuncio es muy bueno.