Archivo de la Categoría 'pimienta molida'

The Secret of Monkey Island: Special Edition

Sale un nuevo Monkey Island, la saga más famosa de la historia de todos los tiempos. Se llamará The Tales of Monkey Island y será totalmente en 3D. Sí, han leido bien: en 3D (¡cuanto daño ha hecho el 3D a esta saga!). A mi nunca me gusto el Monkey 4, imagino que éste tampoco. Pero sin duda alguna, lo que merece mención aparte es que se editará una nueva versión del tan amado The Secret of Monkey Island. Eso ya es otra cosa. Para los que nunca lo jugaron por un miedo visceral a los gráficos (me se de muchos amigos), tienen la suerte inmensa de recibir esta ofrenda de los dioses.

No se Abrirá la Fosa de Federico García Lorca

Hoy me sobresaltó la noticia. Parece que la justicia no exíste para un determinado periodo de nuestra historia.

Las fosas de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo no se abrirán por el momento en Granada, tras el rechazo del Juzgado de Instrucción número 3 de esta ciudad a la inhibición propuesta por el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

Y es que está visto que en éste, nuestro amado país, no todos los muertos son investigados. A parte del desprecio más absoluto hacia la clase política (por que unos se oponen como si sintieran la culpabilidad y la mala conciencia de la historia y los otros, peores que los unos por no reclamar lo que deben), lo que es innegable es que existe una tremenda laguna legal.

Con la decisión notificada hoy por el juzgado de Granada, se paraliza la apertura de la fosa del poeta Federico García Lorca, asesinado hace 72 años. La Audiencia Nacional tiene ahora la posibilidad de pedir al Tribunal Supremo que resuelva sobre la competencia entre la Audiencia y el Juzgado de Instrucción 3 de Granada.

No sufran más. Si por alguna de esas casualidades usted ha asesinado a alguien en España y no sabe dónde esconder el cadáver, no tiene más que enterrarlo en una de las innumerables fosas comunes. Total, no las van a abrir jamás…. Menuda vergüenza!

¿Cosas que Nunca Cambian?

Hace unos días se dió a conocer la noticia de que el interés para opositar había incrementado en un 46% en la Comunidad Valenciana. Así mismo, también se supo que había habido un aumento de un 30% más en las personas que preparaban oposiciones en centros de formación. “Consecuencias de la crisis” es lo que todos pensamos. Sin embargo, más allá de las ineludibles consecuencias de una crisis económica que acabará por barrer incluso a la oposición, se desligan otras cuestiones no menos importantes sobre el funcionariado en este país.

En tiempos duros es compresible que los menos afortunados, los primeros que sufrieron el derrumbe de la economía y se vieron en la calle sin nada mejor que hacer que intentar emplear los días en algo provechoso, piensen como primera opción la de unirse a la ya extensa flota de funcionarios. No hay ningún secreto: trabajo fijo, responsabilidad todavía desconocida, rendimiento mínimo, objetivos ninguno, seguridad inigualable (no te echan ni a patadas), horario inmejorable (con posibilidad de reducirlo entre almuerzos y aperitivos), problemas los justos (más bien los que uno quiera cojer), salario aceptable, ambiente inmejorable (como nadie tiene agobios ni presiones pues todos contentos) y otras muchas cuestiones menores pero no menos importantes tales como posibilidad de excedencias, vacaciones completas, días de asuntos propios, …etc. Lejos de caer en los odiosos e injustos tópicos de siempre, es de dominio público que la Administración en sí es un conversor automático de personas muy cualificadas en perfectos inoperantes.

Sin embargo, todo ello carecería de cierta gravedad si la Administración Pública funcionase como debiera. Pero no. Es justo lo contrario. Cualquier trámite se hace interminable, tarda semanas sino meses en ser resuelto por los diferentes departamentos. A nivel de Ayuntamiento es todavía peor. Y claro, uno siempre recibe como justificación la de “es que falta personal“. “Es que faltan ganas de trabajar” diría yo. Aunque hay expertos que creen que el número de funcionarios en este país no es excesivo, yo soy de opinión contraria. El problema reside en que no existe un control de los rendimientos personales, no existe una exigencia de resultados como en el sector privado y la productividad no se llega a medir como debiera.

¿Acaso tenemos que rendirnos y dejarlo como está? ¿no es posible cambiarlo? ¿una mejor organización y control de productividad es incompatible en el funcionariado? ¿no se pueden regir por determinadas directrices de rendimiento para poder mantener su puesto de trabajo? Está claro que para el que ya está dentro todas estas cuestiones no son importantes. Me niego a creer que sea para siempre. En algún momento deberían cambiar las cosas. Sé que es exagerar, pero en cierta medida uno puede pensar que si esto de la crisis deteriora el bienestar social hasta unos determinados límites ¿es lícito que estas personas mantengan sus condiciones de “intocables”?